Práctica del amor a Jesucristo

San Alfonso María de Ligorio

Descripción

“Práctica del amor a Jesucristo” del Doctor Angélico de la moral, San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), ocupa un lugar privilegiado. Esta obra es una guía profunda y práctica para aprender a amar a Cristo con todo el corazón, y transformar la vida diaria en un acto constante de devoción y entrega a Dios.

San Alfonso enseña que el amor a Jesús no es una emoción pasajera ni un sentimiento superficial, sino una decisión consciente y perseverante, que se manifiesta en la fidelidad a los mandamientos, la oración frecuente, la recepción devota de los sacramentos y la práctica de las virtudes cristianas. Cada capítulo ofrece consejos concretos para cultivar el afecto a Cristo en los momentos de sufrimiento, tentación o rutina diaria, mostrando cómo el amor a Dios se traduce en santidad de vida.

El libro combina profundidad teológica con claridad práctica. San Alfonso invita a los fieles a examinar su corazón, a descubrir los obstáculos que impiden el amor verdadero y a purificar los afectos, ofreciendo ejemplos de vidas santas y medios eficaces para crecer en la caridad divina. Tal como enseña el Catecismo: “El primer mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas” (CIC 2068).

Además, la obra subraya la importancia de imitar a Cristo en su humildad, obediencia y entrega total, recordando que el amor auténtico se prueba en la generosidad, el sacrificio y la obediencia a la voluntad de Dios. San Alfonso ofrece un camino concreto para que cada cristiano pueda vivir su amor a Jesús en la vida cotidiana y avanzar hacia la perfección cristiana.

Oración para Pedir la Humildad

¡Oh Verbo encarnado!, os ruego por los méritos de vuestra santa humildad, que os hizo abrazar tantas injurias e ignominias por amor nuestro, que me libréis de la soberbia y me comuniquéis una partecita de vuestra humildad. 

Y ¿cómo podría yo quejarme de los oprobios que se me hicieren, cuando tantas veces me hice reo del infierno? Jesús mío, por los merecimientos de tantos desprecios como sufristeis en vuestra pasión, dadme la gracia de vivir y morir humillado en esa tierra, como vos vivisteis y moristeis humillado por mí.

Por amor vuestro quisiera verme despreciado y abandonado de todos, pero sin vos nada puedo. 

Os amo, soberano bien mío; os amo, amador de mi alma; os amo y propongo sufrir por vos afrentas y persecuciones, traiciones, dolores, sequedades y desamparos; me contento, único amor de mi alma, con no ser de vos abandonado. 

No permitáis que me aparte nunca de vos. 

Dadme deseo de complaceros, fervor para amaros, paz en los trabajos y en todas las adversidades, y dadme resignación y paciencia. 

Apiadaos de mí; nada merezco, pero todo lo espero de vos, que me redimisteis con vuestra sangre.

También lo espero todo de vos, Reina y Madre mía, María, que sois refugio de pecadores.

Práctica de amor a Jesucristo, San Alfonso Mª de Ligorio

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