DIVINI REDEMPTORIS: Contra el comunismo ateo
PAPA PIO XI

Descripción
El Papa Pío XI escribe este documento con una urgencia paternal, viendo cómo una “revolución de una violencia inaudita” amenaza con destruir no solo la religión, sino la base misma de la civilización humana.
Expone que el comunismo se basa en un materialismo dialéctico que niega la existencia de Dios y del alma.
- Destrucción de la Persona: El hombre es reducido a un simple átomo del cuerpo social, sin derechos naturales frente a la colectividad.
- Destrucción de la Familia: El comunismo niega el carácter sagrado e indisoluble del matrimonio y la autoridad de los padres, buscando que el Estado absorba la educación de los hijos.
Señala que esta doctrina atrae a muchos porque ofrece una “falsa idea de redención”. Promete una era de bienestar y justicia, pero lo hace sembrando el odio de clases y la violencia. El Papa advierte que, bajo la apariencia de progreso, se esconde una esclavitud total.
Basado en el documento, Pío XI establece la sentencia definitiva: “El comunismo es intrínsecamente perverso”.
- Esto significa que el mal no está solo en sus abusos, sino en su propia esencia. Por tanto, el Papa declara que “no se puede admitir que colaboren con él en ningún terreno” aquellos que quieran salvar la civilización cristiana. No hay alianza posible con el error absoluto.
El documento analiza con asombro cómo este error se ha difundido tan rápidamente. El Papa lo atribuye a una “propaganda verdaderamente satánica” y a un “conspiración de silencio” por parte de gran parte de la prensa mundial, influenciada por fuerzas ocultas que permiten que el veneno se extienda sin resistencia.
- Exige a los fieles una renovación de la vida cristiana y el ejercicio de la caridad.
- Pide a los Estados leyes justas que sigan la doctrina de la Iglesia para que el obrero no sea presa de los agitadores comunistas.
- Pone esta lucha bajo el patrocinio de San José, el humilde obrero de Nazaret y protector de la Iglesia Universal.
Es el escudo que nos protege del engaño. Hoy en día, muchos intentan “dialogar” con estas ideologías o mezclarlas con el Evangelio. Pío XI nos dice que eso es imposible: la luz no tiene comunión con las tinieblas.
Leer la Divini Redemptoris es entender que el combate actual es, en el fondo, una lucha entre el Divino Redentor y el antiguo tentador que engaña a la humanidad con falaces promesas de paraíso terrenal.


