
“El sufrimiento me tendió los brazos, y yo me arrojé en ellos con amor… He venido para salvar almas, y, sobre todo, para orar por los sacerdotes.”. Santa Teresita del Niño Jesús
En un mundo que agoniza por el olvido de Dios, esta película nos sumerge en el seno de la familia Martin, un oasis de piedad tradicional donde el deber y el amor divino rigen cada acto cotidiano. Esta película retrata el arduo camino de Teresa de Lisieux, desde su infancia en Alençon hasta su entrega total tras los muros del Carmelo.
- El Altar del Hogar: Vea cómo la santidad de los padres, San Luis y Santa Celia Martin, es el terreno fértil donde germina la vocación. Es un llamado a nuestras familias a recuperar la oración diaria y la jerarquía cristiana.
- La Victoria sobre la Sensibilidad: Observe la “gracia de Navidad”, donde Teresita, por un acto de la voluntad y la gracia, vence su hipersensibilidad infantil para comenzar a vivir solo para las almas y para Jesús.
- Audacia ante la Autoridad: La conmovedora escena ante el Papa León XIII nos recuerda que, para el alma que arde en deseos de servir a Dios, no hay obstáculo humano ni burocrático que valga, siempre manteniendo un espíritu de humildad y filial obediencia.
- La Teología de lo Pequeño: La película ilustra visualmente lo que el Juramento Antimodernista defiende de forma dogmática: que la fe no es un sentimiento subjetivo, sino una adhesión a la verdad que se traduce en obras, incluso en las más ocultas y humildes del convento.
Esta película es una herramienta excelente para la formación de jóvenes y niños. Nos enseña que para ser santos no hace falta realizar milagros ruidosos, sino “morir a uno mismo” en el silencio de los deberes de estado. Como decía la Santa: “La santidad no consiste en tal o cual práctica, consiste en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños entre los brazos de Dios, conscientes de nuestra flaqueza y confiados hasta la audacia en su bondad de Padre.”
“Si a tu Justicia… le gusta descargarse, ¡cuánto más deseará abrasar a las almas tu amor misericordioso…! ¡Jesús mío!, que sea yo esa víctima dichosa. ¡Consume tu holocausto con el fuego de tu divino Amor…!”. Esta es la fuerza de la Santa: se ofrece a ser “consumida”. No busca una vida cómoda, sino ser un combustible para que el amor de Dios llegue a los pecadores. Es una invitación a dejar de lado la tibieza y vivir nuestra fe con una entrega total y absoluta.
Santa Teresita del niño Jesús
El proceso de Santa Teresa del niño Jesús


