El pequeño número de los que se salvan

San Leonardo de Puerto Mauricio

Descripción

En estos tiempos de “misericordia” mal entendida, donde se nos quiere hacer creer que el Cielo es automático y que nadie se condena, este libro viene a restaurar la doctrina católica de siempre. No es un libro para miedosos, sino para valientes que quieren asegurar el negocio más importante de su existencia: la eternidad.

  • Basado en las palabras de Nuestro Señor: “Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición… estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la Vida”. San Leonardo desglosa esta verdad con una lógica aplastante.
  • El autor recopila el pensamiento de los grandes Doctores de la Iglesia, demostrando que la salvación no es algo que se logre por casualidad, sino mediante una lucha constante y el uso de la Gracia.
  • El libro examina cómo cada persona, sea laico o religioso, corre riesgos según sus responsabilidades, instándonos a una revisión profunda de nuestras costumbres mundanas.
  • Lejos de causar desesperación, el santo nos enseña que “nadie se condena si no quiere”.

En el Libro San Leonardo cuenta la siguiente historia real de San Vicente Ferrer, el célebre apóstol dominico, que en el año 1153, en el mismo instante en que el glorioso San Bernardo de Claraval entregaba su alma a Dios en su abadía, moría también en un retiro solitario del desierto un antiguo Archidiácono de Lyon, conocido tradicionalmente como Gualtero (Walter).

Este hombre, temiendo por la salvación de su alma en medio de las vanidades del mundo, había renunciado a su alto cargo eclesiástico para buscar a Dios en la penitencia y el silencio absoluto.

Poco después de su fallecimiento, el Archidiácono Gualtero se apareció en una visión a su superior, el Arzobispo de Lyon, Heraclio de Montboissier, para revelarle el terrible escrutinio del tribunal divino ocurrido en aquel momento.

Con voz grave, el aparecido le confió que en esa misma hora de 1153 habían comparecido ante el juicio de Dios un total de 33,000 personas de todas partes del mundo.

De esa inmensa multitud, el Archidiácono reveló una cifra estremecedora:

  • Solo 2 almas habían sido halladas dignas de entrar inmediatamente en la gloria del Cielo: la de San Bernardo y la suya propia, por haber muerto en un estado de altísima perfección y penitencia.
  • Otras 3 almas fueron enviadas a las purificadoras llamas del Purgatorio.
  • El resto, las 32,995 personas restantes, fueron condenadas irremediablemente al abismo del infierno por no haber vivido conforme a la ley de Dios.

Esta revelación, citada por San Leonardo, sirve de advertencia sobre la estrechez del camino que conduce a la vida eterna y la facilidad con la que el alma se pierde en las anchas sendas del mundo.

El libro termina siendo un canto a la Misericordia de Dios para quien realmente decide convertirse, confesarse y cambiar de vida radicalmente.

San Leonardo de Puerto Mauricio (1676-1751) fue un fraile franciscano y uno de los más grandes misioneros apostólicos de la historia de la Iglesia. Conocido como el “Apóstol de Italia”, su predicación era tan poderosa que las plazas se llenaban para escucharlo y los pecadores más endurecidos caían de rodillas a sus pies. Fue el gran promotor de la devoción al Vía Crucis, estableciendo más de 500 en toda Italia, incluido el del Coliseo Romano. San Alfonso María de Ligorio lo llamaba “el más grande misionero de nuestro siglo”. Su pluma, al igual que su voz, es de una claridad meridiana, profundamente fiel a la Tradición y encendida por un celo ardiente por la salvación de las almas, lo que lo convierte en un guía seguro en medio de la confusión actual.

El Pequeño Número de los que se Salvan. Por San Leonardo de Porto Mauricio.

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