El Corazón Admirable de la Madre de Dios

San Juan Eudes

Descripción

Esta obra es el testamento espiritual de San Juan Eudes, quien le puso la última mano apenas veinte días antes de su partida hacia la eternidad, el 25 de julio de 1680. Es la obra más considerable y completa del santo, donde explica la doctrina de la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María tal como Dios se la dio a entender.

El libro está estructurado con una arquitectura mística de doce libros, en honor a las doce estrellas que coronan a la Santísima Virgen en el Apocalipsis.

  • El autor distingue tres corazones en María que forman una unidad mística: su corazón corporal (principio de su vida sensible), su corazón espiritual (la parte superior de su alma y su amor) y su corazón divino, que es el mismo Jesús, pues Él es el corazón de su Corazón.
  • A lo largo de sus páginas, San Juan Eudes recorre doce figuras del Antiguo Testamento que prefiguran este Corazón (como la zarza ardiente y el templo de Jerusalén) y analiza cómo los atributos divinos y las tres Personas de la Santísima Trinidad se reflejan en él.
  • Aunque el tema central es el Corazón de María, el Libro Duodécimo es un tratado completo sobre el Sagrado Corazón de Jesús, demostrando que ambos son una sola hoguera de amor. Fue escrito diez años antes que los tratados de Paray-le-Monial (es el lugar donde hubo las Tres grandes apariciones de Jesús a Santa Margarita María Alacoque en Francia), lo que convierte a San Juan Eudes en el primer teólogo y apóstol del culto público a los Sagrados Corazones.
  • El libro incluye oraciones, meditaciones, el Oficio y la Misa que el mismo santo compuso para celebrar estas festividades, las cuales él mismo logró establecer en diversas diócesis francesas antes de la aprobación universal.

San Juan Eudes fue un misionero incansable y un heraldo de la Verdad en una Francia que necesitaba desesperadamente la caridad de Cristo. Formado en la escuela del Oratorio y fundador de la Congregación de Jesús y María (Eudistas) y de la Orden de Nuestra Señora de la Caridad, fue un hombre que unió la más profunda especulación teológica con un celo apostólico abrasador. Es el santo que nos enseña que la verdadera reforma de la Iglesia viene de la entronización del Corazón de Cristo en la vida del clero y de los fieles. Su vida fue un incendio de amor puro, y su pluma, una herramienta del Espíritu Santo para recordarnos que el Inmaculado Corazón de María es el camino más seguro para llegar al Sagrado Corazón de Jesús.

Scroll al inicio