
Historia
San Wulfrano, arzobispo de Sens . Nació hacia el año 650 en el castillo de Milly, fruto del matrimonio entre Fulberto, un valeroso caballero de la corte de Dagoberto I, y una matrona digna de él por su nobleza y piedad . Desde su más tierna infancia, Wulfrano dio manifiestas señales de inteligencia y piedad, siendo confiado por sus padres a personas doctas y virtuosas para su educación . A pesar de los resonantes éxitos en sus estudios y las perspectivas de un brillante porvenir en la corte de Neustria, donde su padre gozaba de alta consideración, el joven cultivaba cuidadosamente en su corazón la vocación divina, sintiéndose llamado al servicio del Rey del Cielo .
Inclinado al sacerdocio, Wulfrano recibió las órdenes sagradas y ejerció sus funciones en el palacio real, donde su reconocida piedad y admirable ejemplo atrajeron el afecto y la estima de los reyes y de la reina madre Santa Batilde . Hacia el año 690, tras la muerte del arzobispo Lamberto, la voz unánime del pueblo eligió a Wulfrano como su sucesor en la sede episcopal de Sens . Mientras el pueblo saludaba entusiásticamente su entrada, el santo, abrumado por el pensamiento de las responsabilidades que contraía, se abismaba en su humildad y suplicaba el auxilio del Señor . Durante siete años edificó y adoctrinó a su diócesis con virtudes y enseñanzas, hasta que recibió de Dios la inspiración de llevar su celo apostólico a otras gentes .
Movido por esta determinación divina, Wulfrano decidió convertirse en apóstol de los frisones, una nación sumida en la idolatría, la ignorancia y el pillaje, que ocupaba lo que hoy es Holanda y que los francos no habían podido dominar por la fuerza de las armas . Antes de partir, ordenó los asuntos de su diócesis nombrando administrador a San Jerico y se retiró al monasterio de Fontenelle —lugar de su singular predilección al que había donado sus heredades de Milly— para prepararse mediante la oración . Allí solicitó al abad San Iberto doce religiosos como auxiliares, formando una selección evangélica que se embarcó en el Sena rumbo a Frisia .
El viaje estuvo marcado por el prodigio. Sucedió que su diácono, San Bandón, dejó caer accidentalmente la patena al mar cerca de Terrouan . Ante la confusión del diácono, San Wulfrano se puso en oración y le ordenó alargar la mano en el lugar del accidente; milagrosamente, la patena subió por sí misma a la superficie y se puso en la mano de Bandón . Al llegar a Frisia, se presentaron ante el duque Radbodo, quien, aunque pagano, les dio benévola acogida . Aunque la predicación del santo conmovió al duque, este no se convirtió, pero concedió licencia a Wulfrano para predicar y bautizar en todo su reino .
El celo de Wulfrano chocó contra las bárbaras costumbres de los frisones, quienes resistían a la gracia y continuaban ofreciendo sacrificios humanos, ordinariamente niños elegidos por suerte . En una ocasión, el santo se lanzó a salvar a un joven llamado Obón, inmolado por la ley del país . Ante el desafío de los paganos de que su Cristo lo salvara, Wulfrano oró ardientemente . Obón fue estrangulado y suspendido del patíbulo durante dos horas, hasta que, repentinamente, la atadura se rompió; el joven cayó a tierra y se levantó inmediatamente sano y salvo . Este milagro, seguido de numerosas conversiones, permitió que Obón, andando el tiempo, fuera ordenado sacerdote .
Otro prodigio resplandeciente ocurrió cuando dos niños fueron condenados a morir ahogados por la marea creciente . Wulfrano y sus fieles oraron con fervor mientras las olas avanzaban, pero repentinamente las aguas se separaron, formando un islote que dejó a las víctimas en seco . Entonces, Wulfrano, lleno de fe, caminó sobre las aguas como si fuera tierra firme, tomó a los niños y los condujo a la orilla, produciendo la conversión de la mayoría de los asistentes . Sin embargo, el duque Radbodo, en el momento de recibir el bautismo, se retiró del baptisterio al saber que sus antecesores estaban en el infierno, exclamando que prefería estar allí con ellos que en el cielo con «miserables pobretones cristianos» . Poco después, Radbodo murió sin bautismo .
Tras cinco años de labores, Wulfrano regresó a Francia . Al hallar su diócesis maravillosamente gobernada por Jerico, resolvió dejar la carga en sus manos y confirió a este la consagración episcopal como su sucesor . Descargado de la misión y contando con setenta años, el santo se retiró al monasterio de Fontenelle para acabar sus días en la observancia minuciosa de la regla, buscando no el descanso, sino las gracias y méritos de la vida religiosa . Allí, bajo la dirección del abad Iberto, se mostró como modelo de obediencia, humildad y mortificación para sus hermanos .
A pesar de su deseo de vivir oculto, reyes y príncipes acudían a su celda en busca de consejo, y el don de milagros lo acompañó hasta su retiro, curando instantáneamente a un religioso paralítico . Recibido del cielo el aviso de su fin, murió el 20 de marzo hacia el año 720 y fue enterrado en Fontenelle . Su cuerpo fue hallado intacto en el año 728 . Tras varios traslados históricos, sus reliquias reposan hoy en la iglesia de San Nicolás de Abbeville, y algunas porciones forman parte del tesoro de la catedral de Sens .
Lecciones
I. La Primacía de la Vocación Divina Wulfrano enseña que el alma debe cultivar con cuidado el llamado de Dios en su corazón, sin dejarse deslumbrar por los éxitos académicos, la alta posición social o las brillantes perspectivas de un porvenir mundano.
II. El Celo Apostólico y el Sacrificio La misión cristiana no se impone por la fuerza de las armas, sino por el anuncio de la verdad y la oración ferviente que, ante la barbarie y la injusticia, es capaz de mover la mano de Dios para salvar a los inocentes.
III. La Humildad ante la Gracia El santo advierte que el orgullo y el endurecimiento del corazón ante el llamado divino exponen al hombre a castigos tremendos, pues Dios concede a la humildad lo que reusa a quienes prefieren sus tradiciones mundanas al bautismo.
IV. La Perfección en la Obediencia Religiosa Incluso tras haber alcanzado la más alta dignidad episcopal y obrado grandes milagros, el cristiano debe buscar la santidad en la observancia minuciosa de la regla, la mortificación y una humildad que no busque el descanso, sino los méritos de la vida oculta.
“San Wulfrano nos enseña que es preferible la Humilde Gloria del Cielo que el orgullo del Infierno, pues solo la Docilidad a la Gracia nos une a la mano que camina sobre las aguas para salvarnos.”
