Apologías y Diálogo con Trifón

San Justino Mártir

Descripción

Este volumen recoge los escritos fundamentales que San Justino dirigió tanto al mundo pagano (los emperadores romanos) como al mundo judío. Son piezas de combate intelectual. En sus Apologías, Justino defiende a los cristianos de las calumnias del Imperio, demostrando que el cristianismo es la “única filosofía segura y provechosa”. En el Diálogo con Trifón, realiza una magistral exégesis de las Escrituras para probar que Jesucristo es el Mesías anunciado por los profetas.

  • Justino enseña una verdad bellísima: que todo lo que hay de verdadero y noble en los filósofos antiguos (como Platón o Aristóteles) era una semilla del Verbo de Dios. Por tanto, la verdad no es enemiga de la fe, sino su precursora.
  • Este libro es un documento histórico y dogmático de valor incalculable. Justino describe cómo los primeros cristianos celebraban la Santa Misa (la Eucaristía) en el año 150. Sus descripciones son una prueba irrefutable de que nuestra Misa Tradicional mantiene la misma esencia que la de los mártires: la presencia real de Cristo y el carácter sacrificial del altar.
  • Enseña a leer el Antiguo Testamento no como un libro cerrado, sino como un cofre cuya llave es la Cruz. Justino demuestra que cada figura, desde Adán hasta los profetas, apunta a Nuestro Señor.
  • Enseña que el cristiano no teme a la muerte porque posee la Verdad. Justino no solo escribió estas defensas, sino que las selló con su propia sangre, lo que da a sus palabras una autoridad sobrenatural.
  1. San Justino escribió apenas unas décadas después de la muerte del último Apóstol. Su doctrina es el reflejo directo de la enseñanza apostólica original, libre de las contaminaciones del modernismo.
  2. Sus argumentos sentaron las bases para que los futuros Doctores de la Iglesia pudieran defender la Fe frente a las herejías.
  3. San Justino es uno de los pocos santos que lleva su título de “Mártir” como si fuera su apellido, reconocido por la Iglesia de siempre como un baluarte de la ortodoxia.

San Justino nació en Flavia Neápolis (la antigua Siquem) y fue un incansable buscador de la verdad que recorrió todas las escuelas filosóficas de su tiempo (estoicos, peripatéticos y platónicos) sin hallar descanso para su alma. Su vida cambió cuando, paseando por la playa, un anciano le señaló que la razón humana es limitada y lo condujo a las Sagradas Escrituras. Tras su conversión, Justino no abandonó su manto de filósofo, sino que lo vistió con mayor dignidad para predicar a Cristo. Fundó en Roma una escuela de pensamiento cristiano y, finalmente, durante la persecución de Marco Aurelio, fue decapitado por negarse a sacrificar a los ídolos, dando testimonio de que no hay mayor sabiduría que morir por la Verdad que es Cristo Rey.

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