Visitas al Santísimo Sacramento y a María Santísima: El Arsenal Espiritual para la Salvación de las Almas

San Alfonso María de Ligorio

Descripción

Esta obra es el testamento de amor de un Doctor de la Iglesia que comprendió que el Corazón de Jesús en el Sagrario es la fuente de toda gracia y el refugio contra los errores del mundo. No es un libro para leer, sino un itinerario para amar. En él, San Alfonso nos enseña a hablar con Dios “corazón a corazón”, recordándonos que cada minuto ante el Sagrario tiene un valor infinito para la eternidad.

¿Cómo debe usarse este libro?

Para que la visita sea provechosa y no una mera rutina, seguid este método:

  1. Presencia de Dios: Al entrar en la iglesia o capilla, haced una genuflexión pausada y profunda. Reconoced con fe viva que allí está el mismo Dios que nació en Belén y murió en la Cruz.
  2. Lectura de la Visita: Abrid el libro en el día correspondiente del mes. Leed la meditación lentamente, deteniéndoos en las palabras que más conmuevan vuestro corazón. No tengáis prisa; es Jesús quien os habla.
  3. Comunión Espiritual: Rezad la oración de la Comunión Espiritual con un deseo ardiente de recibir al Señor, pidiéndole que, ya que no podéis recibirle sacramentalmente en ese instante, venga al menos espiritualmente a vuestro pecho.
  4. Visita a María Santísima: No se llega al Hijo sino por la Madre. Leed la breve meditación a la Virgen para que Ella purifique vuestros afectos y los presente a su Divino Hijo.
  5. Despedida: Terminad con una jaculatoria y un propósito concreto de enmienda para el resto del día.

La Importancia de Adorar por la Salvación de las Alma: Debéis entender que cuando os arrodilláis ante el Sagrario, no vais solos. Lleváis con vosotros al mundo entero.

En estos tiempos de apostasía, donde el pecado mortal se comete con ligereza y las almas caen al infierno como copos de nieve, la adoración eucarística es el dique que contiene la justicia divina.

  • Reparación: Adoramos para pedir perdón por aquellos que insultan a Dios, por los que profanan la Eucaristía con manos laicas y por los que comulgan en pecado.
  • Intercesión: Cada hora de adoración puede ser la gracia que obtenga la conversión de un pecador agonizante en el último segundo de su vida.
  • Salvación Propia y Ajena: San Alfonso decía que es casi imposible que se condene quien visita con frecuencia al Santísimo. Al adorar, atraéis la misericordia sobre vuestra familia, vuestra parroquia y la Santa Iglesia.

No adoréis por consuelo personal; adorad para que Cristo Reine y para que ninguna alma se pierda por falta de quien interceda por ella.

¡Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) fue un gigante de la fe, Doctor de la Iglesia y fundador de la Congregación del Santísimo Redentor. Abogado brillante que abandonó el mundo para hacerse siervo de Cristo, es considerado el patrón de los confesores y moralistas. Su genio radica en haber sabido unir la teología más profunda con una sencillez apostólica que llega al corazón de los más humildes. Fue un incansable defensor de la Tradición y un enamorado de las Glorias de María; su vida entera fue un testimonio de que la santidad es posible a través de la oración constante y el rechazo absoluto al pecado. Leer a San Alfonso es escuchar la voz de un padre que nos ama tanto que no está dispuesto a vernos perder la eternidad por un placer momentáneo.

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