Obras San Buenaventura

San Buenaventura

Descripción

En una época convulsa donde la inteligencia humana se nubla y los afectos se desvían de su verdadero Fin Supremo, la lectura de San Buenaventura es un poderoso alimento para la vida interior y una brújula doctrinal infalible.

Esta recopilación abarca de manera armónica y profunda todo el edificio de la doctrina cristiana, uniendo la especulación metafísica con el ardor Místico. San Buenaventura para él, el estudio es vano si no conduce a la caridad y a la salvación del alma (“multa enim scire et nihil gustare, quid valet?”). En este libro aprenderá:

  1. La Teología Dogmática y la Fe Católica Sanas (Breviloquio): Encontrara un compendio insuperable de toda la dogmática cristiana. Desde el misterio de la Beatísima Trinidad y la Creación del mundo, pasando por la Caída, la Encarnación Redentora del Verbo y la Gracia del Espíritu Santo, hasta la Medicina Sacramental y las Novísimas. Es la respuesta luminosa de la Escolástica frente a los errores de la razón descarriada.
  2. La Ascensión del Alma hacia Dios (Itinerario de la mente a Dios): San Buenaventura os guiará paso a paso, desde la contemplación de las huellas de Dios en el universo sensible, ascendiendo por la imagen divina impresa en nuestra alma iluminada por la gracia, hasta alcanzar el descanso místico y el éxtasis del amor divino en Cristo.
  3. El Orden de las Ciencias y la Centralidad de Cristo (Reducción de las ciencias a la Teología y Cristo, maestro único): Nos enseña cómo todo el saber humano (las artes, la filosofía y la física) debe subordinarse y rendir vasallaje a la Sagrada Teología, mostrando que Nuestro Señor Jesucristo es el único Maestro, Camino, Verdad y Vida de toda inteligencia recta.

Leer esta obra es someter la inteligencia a la Verdad Revelada y encender el corazón en el amor a Nuestro Señor. Es una lectura que purifica la mente de los errores modernos, fortalece la Fe tradicional y ejercita al alma en la verdadera piedad.

San Buenaventura, cuyo nombre de pila fue Giovanni Fidanza, nació en Bagnoregio (Italia) en 1221 y se erigió, junto a su contemporáneo Santo Tomás de Aquino, como una de las dos cumbres absolutas del pensamiento cristiano del siglo XIII. Discípulo de Alejandro de Hales en la Universidad de París, este ilustre franciscano defendió con celo inquebrantable los derechos de las órdenes mendicantes y, tras ser elegido Ministro General de su Orden en 1257, desempeñó una labor tan providencial de unificación y pacificación que la historia lo consagró como el “segundo fundador” de los Frailes Menores. Cardenal de la Santa Iglesia Romana y vicario papal en el Concilio de Lyon, entregó santamente su alma al Creador el 15 de julio de 1274. Su legado, imperecedero para la Iglesia de Cristo, nos enseña que el intelecto humano alcanza su verdadera dignidad solo cuando se arrodilla ante la revelación y se deja inflamar por el fuego abrasador de la caridad divina.

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