Reglas de Dirección Espiritual: El Plan de Combate para la Santidad
Padre José Guadalupe Treviño

Descripción
Este tratado presenta 18 reglas claras y concisas diseñadas para llevar al alma desde el estado de gracia inicial hasta las cumbres de la unión con Dios. Es una obra de “ingeniería espiritual” que pone orden allí donde el demonio suele sembrar confusión.
- El autor comienza por lo más urgente: arrancar el afecto al pecado venial. Nos enseña que para ver a Dios, el alma debe estimar su propia pureza “con pasión”, eliminando los estorbos que impiden el paso de la luz divina.
- Frente al subjetivismo moderno que dice “haz lo que sientas”, Treviño propone “haz lo que debes”. El libro establece un plan de vida que protege al alma de sus propios caprichos y de las insidias del enemigo.
- Estas reglas subrayan la humildad de dejarse dirigir. Enseña cómo el alma, por sí sola, es ciega para sus propios defectos, y cómo la obediencia a un director espiritual es el camino más corto para vencer la soberbia.
- El texto no exige lo imposible desde el primer día, sino que marca un camino de progreso constante. Es una escalera donde cada regla es un peldaño que nos aleja de la tierra y nos aproxima al Sagrario.
Es una lectura breve pero densa en gracia, ideal para llevarla en el bolsillo y consultarla en vuestras visitas al Santísimo o en vuestros momentos de examen de conciencia. Os dará la estructura que vuestra vida interior necesita para no ser un castillo de arena, sino una fortaleza fundada en la roca de la Tradición.
Muchos desean ser santos pero pocos saben cómo empezar. Este libro os quita las excusas.
El Canónigo José Guadalupe Treviño fue un sacerdote mexicano de una talla espiritual y doctrinal imponente, forjado en la fe durante los años de la persecución religiosa en su patria. Miembro de los Misioneros del Espíritu Santo, dedicó su vida a la dirección de almas y a la promoción de la santidad laical y sacerdotal. Su pluma, profundamente arraigada en la teología tradicional y en un amor ardiente a la Sagrada Eucaristía, se distingue por una claridad meridiana y una capacidad única para hacer accesibles las verdades más elevadas de la vida interior. Fue un hombre de Iglesia que no conoció el compromiso con el error, dejando un legado literario que sigue siendo, décadas después, un faro de ortodoxia y fervor para el mundo hispanohablante.


