San José de Cupertino

“¿Qué hombre entre vosotros, teniendo cien ovejas, si llega a perder una de ellas, no deja las otras noventa y nueve en el desierto, para ir tras la oveja perdida, hasta que la halle? Y cuando la hallare, la pone sobre sus hombros, muy gozoso” (Lucas 15, 4-5) San José de Cupertino

La película nos sitúa en la Italia del siglo XVII para presentarnos a Giuseppe, un joven considerado por el mundo como “tonto” o “incapaz” debido a su lentitud de mente y su extrema distracción. Sin embargo, lo que el mundo tacha de debilidad, Dios lo elige para confundir a los sabios.

A través de una narrativa cargada de piedad y sano humor, vemos cómo Giuseppe entra en la Orden Franciscana. Su camino al sacerdocio es un testimonio de la Divina Providencia: a pesar de no poder aprenderse la teología, aprueba sus exámenes milagrosamente porque los examinadores le preguntan exactamente lo único que sabía.

La obra culmina mostrando sus famosos fenómenos de levitación (los éxtasis que lo hacían volar), que no son sino el signo exterior de un alma que ya no pertenece a la tierra, sino que está totalmente arrebatada por el amor a Dios.

San José de Cupertino es el patrono de los estudiantes, pero sobre todo es el maestro de la confianza absoluta.

En un tiempo donde se rinde culto al intelecto y a la técnica, este santo nos recuerda que para subir al Cielo no se necesitan grandes títulos, sino un corazón pequeño, casto y humilde. Como bien dice la Escritura: Por eso dice: “A los soberbios resiste Dios, mas a los humildes da gracia” Santiago 4, 6; Y todos, los unos para con los otros, revestíos de la humildad, porque “Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da gracia”. 1 Pedro 5, 5

Esta película es un excelente remedio contra la vanidad y una invitación a recordar que nuestro verdadero hogar está en el Cielo.

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