Reflexiones para una Filosofía Cristiana de la Educación (resumen)

Alberto Caturelli

Descripción

Este libro es una meditación profunda sobre el acto de educar, visto desde una perspectiva estrictamente católica y metafísica. A diferencia de los manuales modernos que se pierden en técnicas psicológicas, Alberto Caturelli va a la raíz del problema: qué es el hombre y para qué se educa (para la santidad).

  • La lucha contra la soberbia intelectual: En su introducción, el autor utiliza el encuentro entre Sócrates y el joven Eutidemo para denunciar la soberbia de quien cree que puede educarse solo, despreciando la guía de los maestros y la disciplina. Es una crítica directa al espíritu de rebeldía moderno que rechaza la autoridad.
  • La educación como ordenación: Para Alberto Caturelli, educar no es llenar la cabeza de datos, sino ordenar las potencias del alma. Se trata de pasar de la “vacua soberbia” a la humildad de quien busca la Verdad que nos trasciende.
  • El rechazo al relativismo: El autor advierte sobre el peligro de considerar a los padres y maestros como seres “pasados de moda”. Defiende la educación como una transmisión de una herencia sagrada y una disciplina necesaria para alcanzar la madurez espiritual.
  • Fundamento Metafísico: Aunque el texto está resumido, se percibe que la educación se entiende como un proceso de conducción (manuductio) hacia Dios, el Maestro Interior, buscando que el alumno reconozca el orden natural de las cosas.

¿Quién es el autor?

Alberto Caturelli (1927-2011) fue un ilustre filósofo argentino, laico comprometido y uno de los máximos exponentes del pensamiento tomista en el mundo hispano. Fue Doctor en Filosofía, profesor universitario y un incansable defensor de la Cristiandad. Su obra es vasta y siempre orientada a iluminar la realidad temporal con las verdades eternas. Como hijo fiel de la Iglesia, Caturelli entendió la filosofía como una servidora de la Fe (ancilla fidei).

En un mundo que ha convertido la educación en un laboratorio de ideologías y en un culto al “yo” del niño, Caturelli nos recuerda que la verdadera educación es una ascesis (autodisciplina, buscar la perfección del espíritu, vencer el pecado)

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