“El Camino de la Cruz” (Vía Crucis): Acompañad a Nuestro Señor en Su Pasión Dolorosa
San Alfonso María de Ligorio

Descripción
Este pequeño libro es un encuentro vivo y sangriento con el Amor de los amores. San Alfonso no nos ofrece una reflexión abstracta, sino que nos toma de la mano para que seamos testigos presenciales de cada azote, de cada caída y de cada suspiro de nuestro Redentor.
- San Alfonso tiene el don de remover las fibras más duras del alma. Sus palabras os harán comprender que fueron vuestros pecados —y los míos— los que clavaron a Jesús en el madero, despertando un arrepentimiento sincero y un deseo ardiente de enmienda.
- A diferencia de otras versiones, cada estación termina con una oración dirigida directamente a Jesús y a María Santísima. Es un diálogo de amor, de consuelo y de súplica que transforma la lectura en verdadera contemplación.
- Indulgencias y Gracias: Recordad que la Iglesia, en su inmensa bondad, concede una Indulgencia Plenaria a quienes realizan devotamente este ejercicio. Es una oportunidad de oro para limpiar las penas temporales de nuestras almas.
- Al contemplar la paciencia de Cristo en el camino hacia el Gólgota, recibiréis la fuerza necesaria para cargar vuestras propias cruces diarias con resignación cristiana y alegría sobrenatural.
Hermanos, no permitáis que pase un solo viernes, especialmente en Cuaresma, sin recorrer estas catorce estaciones. Os aseguro que, si meditáis con la profundidad que San Alfonso propone, no volveréis a mirar un crucifijo de la misma manera.
San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) fue un gigante de la fe, Doctor de la Iglesia y fundador de la Congregación del Santísimo Redentor. Abogado brillante que abandonó el mundo para hacerse siervo de Cristo, es considerado el patrón de los confesores y moralistas. Su genio radica en haber sabido unir la teología más profunda con una sencillez apostólica que llega al corazón de los más humildes. Fue un incansable defensor de la Tradición y un enamorado de las Glorias de María; su vida entera fue un testimonio de que la santidad es posible a través de la oración constante y el rechazo absoluto al pecado. Leer a San Alfonso es escuchar la voz de un padre que nos ama tanto que no está dispuesto a vernos perder la eternidad por un placer momentáneo.


