Los Vicios de la Impureza

San Alfonso María de Ligorio

Descripción

Este libro es un manual de combate espiritual para el cristiano que desea seriamente salvar su alma. San Alfonso, con la autoridad de Doctor de la Iglesia y la ternura de un confesor santo, desgarra los velos del autoengaño y nos muestra la realidad desnuda del pecado: una ofensa que nos aleja de Dios y nos encadena a la miseria. En estas páginas encontraréis:

  • La Verdad sin Compromisos: Una explicación clara de por qué los pecados contra la castidad son mortales y cómo destruyen la vida de la gracia.
  • Remedios Eficaces: No solo se señala la herida, sino que se ofrece la medicina. San Alfonso nos enseña a huir de las ocasiones, a recurrir a la oración humilde y a refugiarnos bajo el manto de la Santísima Virgen.
  • Fortaleza en la Tentación: Este texto infunde un santo temor de Dios, pero también una esperanza invencible, recordándonos que ninguna pasión es más fuerte que la ayuda divina si se pide con insistencia.
  • Claridad en la Confusión: En un mundo que llama “bueno” a lo que Dios llama “abominación”, San Alfonso nos devuelve el criterio de los Santos para juzgar nuestras acciones y buscar una verdadera conversión de corazón.

Es una obra que todo fiel debería tener en su mesa de noche, no para juzgar a otros, sino para vigilar su propia alma y mantenerla limpia (blanca) en medio de este mundo lleno de lodo.

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) fue un gigante de la fe, Doctor de la Iglesia y fundador de la Congregación del Santísimo Redentor. Abogado brillante que abandonó el mundo para hacerse siervo de Cristo, es considerado el patrón de los confesores y moralistas. Su genio radica en haber sabido unir la teología más profunda con una sencillez apostólica que llega al corazón de los más humildes. Fue un incansable defensor de la Tradición y un enamorado de las Glorias de María; su vida entera fue un testimonio de que la santidad es posible a través de la oración constante y el rechazo absoluto al pecado. Leer a San Alfonso es escuchar la voz de un padre que nos ama tanto que no está dispuesto a vernos perder la eternidad por un placer momentáneo.

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