Satis Cognitum: El Retrato de la Única y Verdadera Iglesia de Cristo

Papa León XIII

Descripción

Publicada en la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en el año 1896, esta encíclica es una exposición magistral, rigurosa y bellísima sobre la Unidad de la Iglesia.

  • Frente a los errores que pretenden separar una supuesta “iglesia espiritual del amor” de la Iglesia jurídica y jerárquica, el texto demuestra con la Sagrada Escritura y los Santos Padres que el Cuerpo Místico es una sola realidad compuesta por elementos divinos y humanos, tan inseparable como la naturaleza divina y humana en la Persona de Nuestro Señor.
  • Aprenderéis que la verdadera unidad no consiste en una vaga fraternidad de opiniones, sino en la profesión íntegra de una misma y única Fe incorruptible. Quien rechaza voluntariamente una sola de las verdades reveladas o definidas por el Magisterio, rompe de inmediato la unidad y queda fuera del redil del soberano Pastor.
  • El documento profundiza con una solidez teológica aplastante en el Primado de San Pedro y de sus legítimos sucesores. Nos enseña que Cristo constituyó al Romano Pontífice como cabeza, fundamento visible e indestructible de la Iglesia, confiriéndole una potestad suprema e independiente que todos los fieles, obispos y sacerdotes debemos reverenciar y obedecer en lo que respecta a la custodia del Depósito de la Fe.
  • En un siglo dominado por el indiferentismo religioso, estas páginas os darán las armas necesarias para comprender que la verdadera caridad no consiste en diluir la doctrina para complacer a los descarriados, sino en mostrarles con claridad el camino para retornar a la única Iglesia que posee el invencible poder de la verdad y los Sacramentos de salvación.

Papa León XIII (1810–1903): Nacido bajo el nombre de Vincenzo Gioacchino Pecci y elevado a la Cátedra de San Pedro en un período de feroz asedio masónico y secularista contra los Estados Pontificios, el Papa León XIII fue un pontífice de una inteligencia preclara, una erudición humanística excelsa y una fortaleza pastoral verdaderamente providencial. Con una visión geopolítica y teológica de largo alcance, dedicó su magisterio a restaurar la filosofía tomista tradicional en las escuelas católicas mediante la encíclica Aeterni Patris, a defender el orden social cristiano y a desenmascarar los errores del naturalismo político. Su pluma, caracterizada por una solemnidad majestuosa y una fidelidad inquebrantable a las enseñanzas de sus venerables predecesores, nos legó un corpus doctrinal límpido y orgánico que sigue siendo hoy el cimiento intelectual indispensable para todo católico que aspire a combatir el error moderno y a restaurar, bajo el reinado social de Jesucristo, todo el esplendor de la Cristiandad tradicional.

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