AETERNI PATRIS: Sobre la restauración de la filosofia cristiana, conforme a la doctrina de SANTO TOMAS DE AQUINO
Papa León XIII

Descripción
Publicada en los albores de su pontificado, esta encíclica brilla como un faro de la Tradición y un mandato imperecedero para la defensa de la fe.
Verdades y directrices fundamentales que el Santo Padre establece en este documento para el bien de las almas y la preservación de la sana doctrina:
- El Magisterio Perenne contra el Error: Nuestro Señor Jesucristo fundó la Iglesia como suprema maestra de los pueblos para conservar a los hombres en la verdad y salvaguardar los frutos de las celestiales doctrinas. Corresponde perpetuamente a los Romanos Pontífices, sucesores del Príncipe de los Apóstoles, el derecho y la obligación de enseñar, confirmar a sus hermanos en la fe y luchar contra las falsas filosofías que corrompen las mentes de los fieles.
- El Recto Uso de la Filosofía como Auxiliar de la Fe: Si bien la restauración del mundo proviene principalmente del poder de Dios y de la luz de la fe, la divina Providencia dispuso el uso de la razón y la ciencia humana. La filosofía rectamente empleada no apaga la fe, sino que la perfecciona, alana el camino hacia la revelación divina, demuestra la existencia y perfecciones de Dios, y dota a la sagrada teología del carácter de verdadera ciencia.
- El Oro de los Egipcios y los Santos Padres: El documento recuerda el ejemplo de los antiguos Padres de la Iglesia, quienes, a semejanza de los hebreos que tomaron los vasos de oro y plata de Egipto para el servicio del Dios verdadero, supieron arrebatar los conocimientos válidos de los sabios paganos y apologistas para convertirlos en baluarte, defensa y confirmación del dogma cristiano.
- La Teología Escolástica frente a la Novedad Moderna: Se ensalza la herencia de la Edad Media y su teología escolástica, cultivada con orden y claridad por varones insignes. El Papa condena con firmeza el error de los novadores del siglo XVI y de los filósofos católicos que, por amor a la novedad y despreciando la sabiduría antigua, pretendieron filosofar sin respeto a la fe, originando sistemas movedizos, dudas y doctrinas peligrosas para el orden social y civil.
- Santo Tomás de Aquino, Príncipe de los Doctores: La encíclica consagra a Santo Tomás como el Maestro Supremo de la filosofía y la teología católicas. Su doctrina, que unió la ciencia divina y humana con orden admirable, es ensalzada por haber vencido los errores antiguos y por suministrar armas invencibles contra las herejías futuras; distinguiendo y asociando amigablemente la razón y la fe para elevar la inteligencia a su máxima altura.
- Mandato de Restauración y Fidelidad a las Fuentes: Se impone a los Obispos, órdenes religiosas y academias el mandato riguroso de restaurar, propagar y enseñar la áurea sabiduría del Doctor Angélico a la juventud estudiosa. El Pontífice instruye con severidad que la doctrina tomista se tome pura de las fuentes originales, apartando a los jóvenes de interpretaciones adulteradas, y encomienda esta restauración bajo el patrocinio de la Sede de la Sabiduría, la Virgen María, San José y los Santos Apóstoles.
Papa León XIII (1810–1903): Nacido bajo el nombre de Vincenzo Gioacchino Pecci y elevado a la Cátedra de San Pedro en un período de feroz asedio masónico y secularista contra los Estados Pontificios, el Papa León XIII fue un pontífice de una inteligencia preclara, una erudición humanística excelsa y una fortaleza pastoral verdaderamente providencial. Con una visión geopolítica y teológica de largo alcance, dedicó su magisterio a restaurar la filosofía tomista tradicional en las escuelas católicas mediante la encíclica Aeterni Patris, a defender el orden social cristiano y a desenmascarar los errores del naturalismo político. Su pluma, caracterizada por una solemnidad majestuosa y una fidelidad inquebrantable a las enseñanzas de sus venerables predecesores, nos legó un corpus doctrinal límpido y orgánico que sigue siendo hoy el cimiento intelectual indispensable para todo católico que aspire a combatir el error moderno y a restaurar, bajo el reinado social de Jesucristo, todo el esplendor de la Cristiandad tradicional.


