El arte de aprovechar nuestras faltas
Padre Joseph Tissot

Descripción
El arte de aprovechar nuestras faltas, estructurado y redactado por el Padre José Tissot a partir del pensamiento y los consejos del célebre Doctor de la Iglesia San Francisco de Sales, aborda una de las batallas espirituales más sutiles y peligrosas para la salvación de los fieles: la manera adecuada de reaccionar tras haber tropezado en el camino de la virtud.
A través de sus páginas, la obra expone de manera metódica y profundamente consoladora dos partes fundamentales de la pedagogía salesiana:
Primera Parte: Lo que se debe evitar tras la caída (Disposiciones negativas)
- No asombrarse ante la fragilidad: Nos recuerda que, debido a las consecuencias del pecado original, la naturaleza humana conservará malas inclinaciones hasta el sepulcro. Asombrarse de las propias faltas nace del olvido de nuestra condición mísera y de un sutil orgullo. Los santos no son aquellos que nunca tropezaron, sino quienes tuvieron el valor y la caridad para levantarse inmediatamente con la ayuda de la gracia.
- No turbarse a la vista de los propios defectos: La tristeza según Dios produce arrepentimiento pacífico; en cambio, la inquietud, el despecho y la turbación amarga proceden del amor propio herido. El demonio busca sumir al alma en la desazón para paralizar sus oraciones y el ejercicio de los Sacramentos. La verdadera penitencia se opera siempre en la tranquilidad del espíritu y el dominio propio.
- Nunca desalentarse: El mayor triunfo del enemigo de nuestras almas no es la falta cometida, sino la desesperación o el desánimo que busca infundir para alejarnos de la confesión y la misericordia divina. Apoyado en la doctrina salesiana, el autor insta a mantener un ánimo invencible: ante cada tropiezo, el alma debe levantarse con paz, reconociendo su flaqueza y redoblando su confianza en Dios.
Segunda Parte: Cómo convertir las faltas en provecho espiritual (Disposiciones positivas)
- Humillarnos por el conocimiento de nuestra miseria: Dios permite las faltas y las flaquezas para derribar el andamiaje del orgullo y la vanagloria. Al ver nuestra impotencia, aprendemos a no confiar en las fuerzas humanas sino en la omnipotencia de la gracia.
- Aprender a amar nuestra pequeñez: El verdadero progreso de la humildad estriba en aceptar con paz el desprecio de nosotros mismos que nos procuran nuestras imperfecciones, imitando la humillación de Nuestro Señor Jesucristo.
- Crecer en confianza, paciencia e indulgencia: La experiencia propia de las caídas debe despertar en el cristiano un profundo agradecimiento a la paciencia de Dios, un fervor renovado en la perseverancia, y una filial caridad e indulgencia hacia los tropiezos del prójimo.
Padre José Tissot (1824–1894) fue un eminente sacerdote, teólogo y Misionero de San Francisco de Sales, recordado por su profunda erudición en la ascética tradicional católica y por su gran celo en la dirección de almas. Dotado de una penetrante sensibilidad espiritual y una fidelidad absoluta al Magisterio y a los grandes Doctores de la Iglesia, el P. Tissot consagró su vida al estudio sistemático de las enseñanzas de San Francisco de Sales, logrando sintetizar su espiritualidad con una claridad accesible tanto para almas religiosas como para laicos comprometidos. Su obra escrita permanece como un valioso instrumento de dirección espiritual, guiando a los fieles a desconfiar por entero de sus propias fuerzas para abandonarse con santa humildad en los brazos del Sagrado Corazón de Jesús.


