La Imitación de Cristo
Padre Tomás de Kempis

Descripción
“La Imitación de Cristo”, escrito por el sacerdote alemán Tomás de Kempis en 1472, es uno de los clásicos más profundos de la espiritualidad católica, y ha acompañado durante siglos a innumerables almas en su camino hacia la santidad. Esta obra no es un tratado teológico, sino una guía práctica para vivir la vida interior, la humildad y la unión con Dios en medio de las pruebas de la vida cotidiana.

Tomás de Kempis enseña que la verdadera felicidad no se encuentra en los bienes temporales, el reconocimiento humano o los placeres de este mundo, sino en la vida de conformidad con la voluntad de Dios y en la imitación de Jesucristo, nuestro Maestro y Salvador. El libro nos guía en el abandono de los afectos desordenados, la paciencia en las tribulaciones, la mortificación interior y la meditación sobre la Pasión de Cristo.
Cada capítulo invita al lector a examinar su vida, a purificar el corazón y a crecer en humildad, obediencia, amor a Dios y desapego de las cosas vanas. Como enseña San Pablo: “Haced todo sin murmuraciones ni contiendas” (Fil 2,14) y a imitar a Cristo en su humildad y obediencia (Fil 2,5-8).
Esta obra ha sido un verdadero manual de santidad para sacerdotes, religiosos y laicos, pues enseña a vivir en gracia, a buscar la perfección cristiana y a permanecer fieles en la oración y la vida sacramental. Su lenguaje sencillo y profundo permite que cualquier alma sincera pueda aplicarlo a su vida diaria y crecer en santidad.
“La Imitación de Cristo” sigue siendo un libro imprescindible para todo cristiano que desea aprender a vivir con Dios, a resistir las tentaciones del mundo y a caminar en la verdadera humildad y amor, siguiendo los pasos de Jesús.
Tomás de Kempis (1380–1471) Nacido en las tierras de Alemania y ordenado sacerdote en el piadoso monasterio de la Orden de los Canónigos Regulares de San Agustín en el monte de Santa Inés, el venerable Tomás de Kempis fue la flor más perfecta de la llamada Devotio Moderna, aquel movimiento que buscaba retornar a la interioridad pura y al trato íntimo con Dios frente a las sutiles distracciones del intelectualismo abstracto. Varón de una humildad heroica, de oración continua y de un silencio profundamente elocuente, dedicó su larga y santa vida a la copia de los Sagrados Manuscritos y a la dirección de las almas atribuladas. Su pluma, ungida directamente por el Espíritu Santo y por un amor filial tiernísimo a la Virgen Reina del Mundo, posee la rara y celestial cualidad de hablarle al corazón del hombre con una claridad, un vigor y una unción tan universales que sus escritos litúrgicos y ascéticos siguen siendo, después de la Sagrada Escritura, el alimento más leído y recomendado en la Tradición para despreciar el mundo y alcanzar la santidad.


