Libros Morales (Moralia in Iob): La Cimentación de la Virtud – El Combate Interior y la Discreción

San Gregorio Magno

Descripción

San Gregorio Magno, el “Cónsul de Dios”, no solo nos legó la liturgia que tanto amamos, sino que en sus Libros Morales (Moralia in Iob), compuso una verdadera enciclopedia de la vida espiritual para el combate del alma en este valle de lágrimas.

Esta obra, iniciada en Constantinopla hacia el año 583 a petición de San Leandro de Sevilla, es el fruto de un corazón que, aun en medio de las fiebres y las responsabilidades del Pontificado, nunca dejó de ser monje.

I. Libros Morales / 1 (Libros I-V)

La Cimentación de la Virtud

Este primer volumen comprende la Primera Parte de la obra. En él, San Gregorio establece los fundamentos de su método exegético: la historia como base, la alegoría como estructura de fe y la moral como el colorido que viste el alma. Aquí se nos presenta a Job no solo como un hombre de carne y hueso, sino como figura de Cristo y de su Iglesia.

  • Se centra en la descripción de la rectitud de Job, sus hijos y el inicio de sus pruebas.
  • En una época de confusión modernista, este libro nos devuelve a la objetividad de la virtud. Nos enseña que el sufrimiento no es un absurdo, sino una purificación necesaria para elevarse a la visión de Dios.

“La Sagrada Escritura se presenta ante los ojos del alma como un espejo en el que podemos ver reflejado nuestro rostro interior. Allí vemos nuestras deformidades, allí nuestra belleza; allí percibimos cuánto progresamos y cuánto nos falta para llegar”.

II. Libros Morales / 2

El Combate Interior y la Discreción

Siguiendo la estructura proyectada de la obra, los volúmenes sucesivos profundizan en el diálogo de Job con sus amigos, quienes, según Gregorio, representan a menudo a los heréticos o a los falsos hermanos dentro de la Iglesia.

  • Explora la psicología del pecado, las raíces de los vicios y la necesidad de la compunción del corazón.
  • Para el fiel que busca la perfección, este libro es un manual de discernimiento. San Gregorio disecciona con precisión quirúrgica las tentaciones del orgullo y la vana gloria, recordándonos que incluso nuestras buenas obras pueden ser motivo de ruina si no están cimentadas en la humildad.

“Tiene el arco en la mano quien pone por obra la palabra de Dios que conoce con el entendimiento… Pero tiene la espada, y no la maneja, quien conoce la Palabra de Dios, pero no procura vivirla”.

San Gregorio Magno (c. 540-604) fue el primer monje en ocupar la Cátedra de San Pedro. Hombre de una nobleza romana impecable, abandonó las dignidades del mundo para buscar a Dios en el silencio del claustro, de donde fue “arrancado violentamente” para servir a la Iglesia como legado y, finalmente, como Papa. Su vida fue un martirio continuo de enfermedades intestinales y gota, dolores que abrazó para comprender mejor el sufrimiento de Job y para pastorear a una cristiandad acechada por los bárbaros. Humilde hasta el extremo, se llamó a sí mismo Servus servorum Dei (Siervo de los siervos de Dios), dejando una huella imborrable en la exégesis, la moral y el canto litúrgico de la Santa Madre Iglesia.

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