
“¿De qué sirve que la lengua hable si el corazón está mudo? Cesen las palabras, hablen las obras.” San Antonio de Padua
Esta obra que recorre el arduo camino de Fernando de Bulhões, desde la entrega total de su voluntad en una juventud tentada por las armas, el orgullo de la nobleza portuguesa y los afectos humanos, hasta su mística inmolación en el despojo de la pobreza franciscana y el púlpito de la verdad. Es una representación del poder de la Gracia que, actuando en la fragilidad de un hombre, logra doblegar el odio de las facciones políticas, la crueldad de los usureros y transformar las llagas del pecado en las rosas de la santidad y la pureza doctrinal.
- La película alcanza su cumbre espiritual cuando Antonio, en un acto de amor pastoral sobrenatural, prefiere ofrecer su propia salud, su libertad y su vida enfrentándose cara a cara al tirano Ezzelino da Romano y a los poderosos de Padua, antes que ver a su pueblo oprimido y permitir que las almas de los ricos se condenen al fuego del infierno por el pecado de la avaricia y la injusticia. Nos enseña que la caridad verdadera no busca el bienestar temporal ni la complacencia de los gobernantes, sino la salvación eterna de quienes Dios ha encomendado a nuestro cuidado.
- Antonio no es un devoto pasivo, sino un guerrero del espíritu. Su enseñanza es que el celo por la verdad (esa virtud que, como explica la teología tradicional, nos impulsa a combatir el error y defender el dogma sin desfallecer) tiene el poder de convertir los corazones más endurecidos, como el de sus antiguos amigos atrapados en las redes del mundo y el de los enemigos de la Cruz de Cristo.
- El desgaste absoluto de su cuerpo, consumido por la hidropesía y la fatiga del confesionario a los treinta y cinco años, nos recuerda que no hay santidad sin unión con la Pasión de Cristo. La enseñanza es que el sufrimiento y el sacrificio por el Evangelio no son un absurdo, sino una moneda de oro con la que se compran las almas de los pecadores y se abre la puerta de la bienaventuranza celestial.
- La enseñanza de fondo es que cuando el mundo cierra todas las puertas, endurece los oídos ante la predicación y levanta muros infranqueables, la fidelidad a la regla y la oración son la llave que mueve los cielos y permite a Dios realizar lo que para el hombre es “imposible”, obrando prodigios que asombran a la creación entera.
“¡Ay de los que amasan riquezas con el sudor de los pobres! Sus monedas están teñidas de sangre y sus almas ya caminan muertas hacia la condenación.” San Antonio de Padua


