Evangelio San Lucas 11, 27-28

San Lucas 11, 27-28:

« Cuando Él hablaba así, una mujer levantando la voz de entre la multitud, dijo: “¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que Tú mamaste!” Y Él contestó: “¡Felices más bien los que escuchan la palabra de Dios y la conservan!”»

Mensaje

Durante su predicación, Nuestro Señor Jesucristo es alabado por una mujer que bendice el vientre de su Santísima Madre. ECristo corrige aquí la inclinación natural del hombre a quedarse únicamente en la admiración externa y sensible de las cosas divinas, enseñándonos con paternal firmeza que la verdadera bienaventuranza y el camino de la salvación no consisten en privilegios de la carne, sino en la sumisión interior a la verdad revelada.

Espiritualmente, escuchar y conservar la palabra de Dios significa recibir la fe católica y custodiarla celosamente en estado de gracia santificante. Quien escucha la verdad pero no la practica, es semejante a aquel que recibe un gran tesoro para luego dejarlo perder por descuido. El alma que conserva la palabra de Dios se convierte en un templo vivo donde la Santísima Trinidad habita, mientras que la negligencia en guardarla deja al hombre desarmado frente al demonio, que busca arrancar la verdad de su corazón para precipitarlo a la ruina.

Este Evangelio enseña la verdadera grandeza de la Virgen María, quien fue más dichosa al concebir a Cristo en su mente por la fe que al llevarlo en su vientre. Su maternidad divina culmina en su obediencia perfecta a los 10 mandamientos divinos. Por tanto, Nuestro Señor nos advierte en este Evangelio que una devoción a la Virgen María que sea meramente sentimental, vacía de imitación de sus virtudes y desprovista de obediencia a los 10 mandamientos, es una devoción muerta que no puede salvar a nadie.

Hoy en día, el demonio utiliza la herejía del modernismo para difundir una religión de apariencias (a la carta), donde se escucha la verdad a medias y se vive en pecado mortal. Se ha infiltrado la perversa idea de que basta con admirar la figura de Jesucristo o realizar prácticas externas de piedad, mientras en la vida privada se vive en pecado mortal, justificando las ofensas contra la ley natural y divina. Quien actúa así pisotea el don de la gracia y se engaña a sí mismo, olvidando que la fe sin obras de conversión radical no es más que una trágica ilusión de salvación.

Esta obligación de escuchar y conservar la palabra de Dios debe ser la regla de oro que gobierne la vida diaria de cada familia católica en su combate contra el mundo. Los padres de familia no pueden contentarse con ser meros espectadores de la educación de sus hijos; tienen el gravísimo deber de sembrar en ellos la doctrina tradicional y vigilar que no sea corrompida por las máximas paganizadas de la sociedad actual. Los esposos deben conservar la palabra divina guardando una fidelidad absoluta y santa en su matrimonio, rechazando la mentalidad anticonceptiva y el egoísmo que secan la vida de la gracia en el hogar. Los jóvenes, expuestos a las seducciones de la carne y de las falsas amistades, deben aprender a cerrar sus oídos a las voces del mundo para abrirlos únicamente a la voz de la Iglesia de siempre.

Huyamos del Infierno viviendo en estado de gracia (sin pecado mortal), y caminemos con la mirada fija en el Cielo bajo el amparo de la Virgen María.

“De nada te servirá alabar a Dios con tus labios si tus pecados te arrastran al Infierno; el Cielo no es para los que solo escuchan, sino para los que obedecen los 10 madamientos.”

Invitación para hoy

  • 1. Examen de obediencia: Dedica 10 minutos antes de dormir a examinar si tus actos diarios concuerdan verdaderamente con los 10 mandamientos de Dios, y no solo tus intenciones.
  • 2. Oración en familia: Reúne hoy a los tuyos para rezar el Santo Rosario, pidiendo a la Santísima Virgen la gracia de imitar su perfecta sumisión a la voluntad divina.
  • 3. Custodia del oído: Evita activamente participar en murmuraciones, chismes o conversaciones mundanas en tu lugar de trabajo, guardando tus sentidos para las cosas de Dios.
  • 4. Acto de contrición: Si descubres en tu alma pecados mortales, haz inmediatamente un acto de contrición perfecta y planifica confesarte lo antes posible para recuperar la gracia.

Con cariño y bendición,

El equipo de Confesión Perfecta
“El Sacramento que cambiará tu Vida y salvará tu Alma”

Fuentes:

  1. Misal Diario Católico Apostólico Romano (1962) – FSSPX
  2. La Sagrada Escritura de Monseñor Juan Straubinger).
  3. La Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino.
  4. El Tesoro – Comentarios de la Sagrada Escritura del Padre Cornelio a Lapide.
  5. El Año Litúrgico de Dom Próspero Guéranger.
  6. Meditaciones para todos los días del Año Litúrgico del Padre Denys Mézard.
  7. Catecismo Mayor de San Pío X.
  8. Catecismo Romano, Concilio de Trento

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