El Mártir del Gólgota
Enrique Pérez Escrich

Descripción
El Mártir del Gólgota de Escrich eleva su pluma hacia la narrativa sagrada, demostrando un piadoso respeto por el dogma católico y un esfuerzo sincero por revestir las verdades evangélicas con la belleza de las letras humanas. Su prosa, cargada de lirismo, alegorías y una encendida devoción a la Pasión de Nuestro Señor y a la Santísima Virgen, revela a un autor que, si bien utiliza la licencia poética para rellenar los silencios de la historia (como en la novelada juventud de San Dimas), busca en última instancia conmover el corazón del lector, invitándole a la compasión, a la fe y a la contemplación de los misterios de la Redención.
- El documento incluye la licencia de impresión otorgada el 2 de junio de 1863 por Don José de Lorenzo y Aragonés, Presbítero, Doctor en Sagrados Cánones y Vicario Juez Eclesiástico Ordinario de Madrid. En ella se certifica que la obra fue examinada y no contiene “cosa alguna contraria al dogma católico y sana moral”.
- El autor dedica la obra a su “amigo de corazón” Ricardo San Miguel y Bustamante, en un texto fechado el 10 de junio de 1863 en Madrid. Utiliza una rica alegoría mitológica sobre la amistad, representada como una mujer coronada de mirto y flores de granado, con las inscripciones “invierno y verano” y “la vida y la muerte”. Escrich expresa que esta es y será siempre su obra favorita, destinada a sobrevivirle.
- Se enmarca el nacimiento de Jesucristo en un contexto histórico y profético. Describe un mundo pagano corrompido, la paz del imperio de Octavio Augusto y las profecías de la Sibila de Cuma. Narra de forma poética y piadosa la llegada de los Reyes Magos, el nacimiento en el pesebre de Belén, los milagros de Jesús, la hostilidad de los fariseos y pontífices, y finalmente, la Redención en el Calvario y la posterior expansión del Cristianismo a pesar de las persecuciones romanas. El autor aclara que para el plan del libro estudió las Sagradas Escrituras y las costumbres hebreas, adoptando un estilo poético sin faltar al dogma.
- Los primeros capítulos se centran en la figura de Dimas, el “buen ladrón”. Comienza con una evocación lírica a Palestina y una lamentación sobre el destino errante del pueblo de Israel tras la destrucción de Jerusalén. Posteriormente, se narra la dramática juventud de Dimas en Jerusalén: hijo de un platero, queda huérfano y sufre la confiscación de los bienes de su padre por parte de unos fariseos y el poder romano. Al ver que el cadáver de su padre es arrojado a un muladar, Dimas se venga asesinando al fariseo usurero con un puñal que compra fiado. Tras convertirse en prófugo y refugiarse en los montes de Samaria, es acogido por la cuadrilla de bandidos liderada por el viejo Abaddon. Tras la muerte de este en un enfrentamiento con soldados romanos, Dimas es proclamado capitán de la banda a los 18 años, imponiendo a sus hombres leyes más humanas, como proteger a niños y ancianos y dar siempre sepultura a los muertos. El fragmento del “Libro Primero” se interrumpe cuando la banda de Dimas acecha en un barranco a unos viajeros misteriosos (la Sagrada Familia en su huida).
- Dedicado a la Virgen María. Comienza con una apología lírica a la pureza de María, describiendo su nacimiento en Nazaret, hija de Joaquín y Ana, y su posterior presentación en el Templo de Jerusalén.
Enrique Pérez Escrich (1829–1897) se presenta como un escritor de una desbordante sensibilidad poética y un profundo arraigo en el romanticismo literario de su época. Aunque su carrera estuvo marcada por la prolífica producción de folletines y melodramas populares.


