Iota Unum: El Examen de la Crisis de la Iglesia
Romano Amerio

Descripción
“Iota Unum” es una expresión tomada directamente de las palabras de Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio según San Mateo (5, 18):
“Amen quippe dico vobis, donec transeat caelum et terra, iota unum aut unus apex non praeteribit a lege, donec omnia fiant.”
(“En verdad os digo, hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota , ni un ápice de la Ley pasará, sin que todo se haya cumplido”). Mateo 5,18
- La “iota” es la letra más pequeña del alfabeto griego (ι). Al usar este título, Romano Amerio nos recuerda que en la doctrina católica nada es insignificante. La Verdad divina es un todo orgánico; si permitimos que se altere incluso el detalle más pequeño o “mínimo” (el iota), todo el edificio de la Fe comienza a desmoronarse.
- El título es un grito de guerra contra el modernismo y el relativismo. Nos enseña que la Iglesia no tiene autoridad para cambiar ni siquiera un ápice de lo que Dios ha revelado. Ser “fiel al iota” significa ser fiel a Jesucristo.
- Amerio titula así su obra porque demuestra que las transformaciones actuales en la Iglesia comenzaron muchas veces con cambios aparentemente pequeños en el lenguaje o en la liturgia, pero que, al final, han llevado a una alteración sustancial de la Fe de nuestros padres.
Iota Unum significa que la Verdad católica es indivisible e inmutable. O se guarda el depósito íntegro, hasta el último iota, o se corre el riesgo de perder la Fe verdadera.
Este tratado es un examen clínico e implacable, realizado con la precisión de un cirujano y la fe de un confesor. Romano Amerio aplica aquí la luz de la metafísica y de la Tradición perenne para demostrar cómo se ha intentado alterar el rostro de la Esposa de Cristo, iota a iota.
- Con una erudición apabullante, el autor demuestra que el “diálogo con el mundo” ha derivado en una asimilación de los errores liberales que los Papas de siempre condenaron.
- En un tiempo de subjetivismo y “sentimentalismo pastoral”, Amerio nos devuelve a la primacía del Ser y de la Verdad. Nos recuerda que la Iglesia no puede cambiar lo que ha recibido del mismo Dios.
- Este libro os dará los ojos para ver detrás de las ambigüedades del lenguaje moderno. Aprenderéis a identificar cómo la alteración de un solo “iota” en la doctrina o en la liturgia puede comprometer la integridad de toda la Fe.
- Es una obra que reconforta al fiel que se siente extranjero en su propia parroquia, confirmándole que su amor por la Tradición no es nostalgia, sino la más estricta obediencia a la Verdad.
Leer Iota Unum es vacunarse contra el veneno del modernismo y fortalecer el intelecto para la batalla que nos ha tocado librar. Es, en definitiva, volver a pensar con la Iglesia de todos los siglos.
Romano Amerio (1905-1997) fue uno de los últimos grandes sabios de la estirpe de los doctores católicos. Filólogo, filósofo e historiador de una profundidad casi inabarcable, puso su inmensa cultura al servicio de la Santa Iglesia como perito y consultor durante los años del Concilio. Su fidelidad a la Tradición y su valentía para señalar las desviaciones doctrinales le valieron el ostracismo por parte de los innovadores, pero su legado permanece como una roca de claridad en medio del fango del relativismo. Amerio es el ejemplo del laico profundamente formado que, con humildad y rigor, defendió que la Iglesia es la depositaria de una Verdad que ella no posee para cambiar, sino para custodiar íntegramente hasta la segunda venida de Nuestro Señor.


