Triunfos de los Mártires: La Gloria de la Sangre Derramada
San Alfonso María de Ligorio

Descripción
Este libro es la crónica de la victoria más grande de la humanidad: la de la debilidad humana venciendo a la tiranía del mundo y del demonio por la gracia de Jesucristo. San Alfonso ha recopilado las actas y relatos de los mártires más célebres para que veamos con nuestros propios ojos de qué es capaz un alma inflamada por el Espíritu Santo.
- Al leer cómo niños de trece años, doncellas y ancianos enfrentaron las fieras, el fuego y los tormentos más atroces por no negar ni una sola tilde de la Fe, vuestros propios problemas y miedos se verán pequeños y vuestra resolución de ser fieles a la Tradición se volverá inquebrantable.
- San Alfonso nos enseña que el amor no son palabras bonitas, sino obras. El mártir es aquel que prefiere perder la vida antes que perder la Gracia. Este libro os enseñará a amar a Dios sobre todas las cosas, “hasta la efusión de la sangre” si fuera necesario.
- En una época que quiere ocultar la Cruz, estos relatos nos devuelven al corazón del Evangelio. Nos recuerdan que el mundo odia a Cristo y que nuestra corona no está aquí, sino en el Cielo.
- Es una lectura maravillosa para hacer en familia. Narrar a vuestros hijos las proezas de los mártires es plantar en ellos la semilla de héroes y santos, no de ciudadanos del mundo conformistas.
San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) fue un gigante de la fe, Doctor de la Iglesia y fundador de la Congregación del Santísimo Redentor. Abogado brillante que abandonó el mundo para hacerse siervo de Cristo, es considerado el patrón de los confesores y moralistas. Su genio radica en haber sabido unir la teología más profunda con una sencillez apostólica que llega al corazón de los más humildes. Fue un incansable defensor de la Tradición y un enamorado de las Glorias de María; su vida entera fue un testimonio de que la santidad es posible a través de la oración constante y el rechazo absoluto al pecado. Leer a San Alfonso es escuchar la voz de un padre que nos ama tanto que no está dispuesto a vernos perder la eternidad por un placer momentáneo.


