Para asegurar tu salvación

San Alfonso María de Ligorio

Descripción

El libro se dirige con paternal solicitud a las almas que ya se encuentran en estado de gracia, recordándoles que la vida terrena es una milicia y una lucha constante donde la carne combate contra el espíritu. El compendio de estos sermones abreviados tiene como único fin instruir al fiel en la perseverancia de la virtud y en la defensa de su alma frente a los enemigos de la cruz.

San Alfonso nos advierte con gravedad apostólica sobre el desastroso misterio de la recaída en el pecado mortal, enseñando que volver a caer después de la confesión debilita profundamente al alma y la entrega como juguete en manos del demonio. El texto nos exhorta a desconfiar absolutamente de nuestras propias fuerzas, pues nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra las potestades infernales de las tinieblas. Ante la violencia de las pasiones y los lazos de la impureza, el Santo Doctor señala que el alma debe reprimir los ataques sin dejar que los vicios echen raíces, recordando que en la guerra de la castidad la victoria pertenece a los VALIENTES que saben huir de las ocasiones peligrosas.

Los Medios para Alcanzar la Salvación

Para resistir las embestidas del mundo, el demonio y la carne, la obra prescribe los remedios imperecederos que la Iglesia siempre ha custodiado para sus hijos:

  • La oración diaria y perseverante, especialmente en los momentos de tentación, reconociendo que sin el auxilio divino nos es imposible mantenernos en pie.
  • La asistencia a la Santa Misa, Confesión frecuente y la Comunión diaria (sin pecado mortal), aprovechando los minutos posteriores a recibir a Nuestro Señor para realizar fervorosos actos de fe, esperanza y caridad.
  • Una devoción tierna y filial a la Santísima Virgen María, rezándole con esmero el Santo Rosario todos los días e invocando su nombre como Madre de la perseverancia.
  • El triunfo sobre el respeto humano, instando al cristiano a hollar bajo sus plantas las burlas y máximas de los mundanos para elegir firmemente a Jesucristo.
  • La aceptación cristiana de las tribulaciones, las cuales deben recibirse como una medicina amorosa de Dios para expiar las culpas, adquirir méritos y asemejarnos a Cristo crucificado.

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) fue un gigante de la fe, Doctor de la Iglesia y fundador de la Congregación del Santísimo Redentor. Abogado brillante que abandonó el mundo para hacerse siervo de Cristo, es considerado el patrón de los confesores y moralistas. Su genio radica en haber sabido unir la teología más profunda con una sencillez apostólica que llega al corazón de los más humildes. Fue un incansable defensor de la Tradición y un enamorado de las Glorias de María; su vida entera fue un testimonio de que la santidad es posible a través de la oración constante y el rechazo absoluto al pecado. Leer a San Alfonso es escuchar la voz de un padre que nos ama tanto que no está dispuesto a vernos perder la eternidad por un placer momentáneo.

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