Sobre la fe
San Ambrosio

Descripción
El tratado Sobre la fe (De fide ad Gratianum), escrito por Ambrosio de Milán, es una obra fundamental de la literatura patrística occidental de carácter marcadamente dogmático. El autor aclara con precisión la doctrina de las dos naturalezas en Cristo, explicando que los pasajes bíblicos que denotan debilidad o sufrimiento se refieren estrictamente a su condición humana asumida en la encarnación y no a su majestad divina.
La obra nació en el siglo IV como respuesta directa a la petición del emperador romano Graciano, quien deseaba una instrucción profunda sobre la fe cristiana antes de marchar a combatir en las campañas militares contra los godos.
El tratado está compuesto por cinco libros que recopilan y adaptan, en parte, el estilo de las predicaciones y homilías del propio obispo milanés.
El núcleo conceptual gira en torno a la defensa de los dogmas establecidos en el Concilio de Nicea (325 d.C.), ratificando que el Hijo es de la misma naturaleza (consustancial) y coeterno con el Padre.
Dedica gran parte de su argumentación a combatir frontalmente las tesis subordinacionistas del arrianismo, las cuales consideraban al Hijo como una criatura creada en el tiempo y de esencia inferior a la del Padre.
En lugar de recurrir a complejas discusiones dialécticas o filosóficas, Ambrosio opta por una exposición llanamente fundamentada en la interpretación y el análisis de las Sagradas Escrituras.
San Ambrosio (c. 340–397) fue un influyente teólogo, excelso orador y uno de los grandes Doctores de la Iglesia Católica. Nacido en Tréveris en una familia de la aristocracia romana, recibió una esmerada educación patricia basada en la retórica y los autores clásicos como Virgilio y Cicerón, lo que le permitió ejercer como cónsul de Liguria y Emilia con sede en Milán. Su transición a la vida eclesiástica fue fortuita e inesperada: en el año 374, mientras intervenía como gobernador para mantener el orden en la elección del nuevo obispo tras la muerte del arriano Ausencio, fue aclamado por el pueblo para asumir dicho cargo, viéndose obligado a aceptar a pesar de ser únicamente un catecúmeno en ese momento. Recibió el bautismo y la consagración episcopal con pocos días de diferencia. Aunque asumió el episcopado sin una formación teológica formal previa, se dedicó al estudio incansable de la Biblia y se adhirió a la escuela exegética oriental, empleando autores como Filón y Orígenes para combatir con éxito las herejías de su tiempo. Su inmenso legado literario abarca obras morales, ascéticas y dogmáticas, caracterizadas por una elocuencia capaz de conmover a las multitudes.


